¿Mejor correr descalzo o con zapatillas?

Correr descalzo¿Correr descalzo o con unas buenas zapatillas? Hay opiniones para todos, pero según un estudio publicado en la revista Nature, son muchas las ventajas de correr descalzo. Aunque bien es cierto que caminar o correr con las modernas y ergonómicas zapatillas resulta mucho más cómodo al frenar la fuerza que se ejerce cuando se apoya el talón en el suelo, este estudio indica la relación entre el uso de calzado de este tipo con lesiones ortopédicas.

Tal y como indica uno de los expertos del Departamento de Ciencias Anatómicas de la Universidad Stony Brook de Nueva York, en EEUU, William L. Jungers, no hay pruebas que efectivamente demuestren que correr con zapatillas de deporte sea perjudicial o cause algún tipo de lesión, pero según él, tampoco hay pruebas irrefutables de que las prevenga. En este sentido, unos de los especialistas en biomecánica y profesor de biología evolutiva de la Universidad de Harvard, Daniel Lieberman, explica que los corredores descalzos rara vez hacen impulso con el talón, sino con la parte media o frontal del pie, lo que produce un impacto mínimo, al contrario que cuando se hace con calzado.

Tras haber analizado a corredores estadounidenses –que habían usado siempre calzado y que lo han dejado- y keniatas –que no usaban calzado pero que recientemente se habían pasado a él-, Daniel Lieberman junto a sus colaboradores de la Universidad de Rhode Island y Michigan, concluyeron que correr apoyando la parte frontal del pie minimiza el porcentaje de masa corporal que de topa, casi de manera brutal, con el punto de impacto de los pies. De este modo, parte de la energía trasnacional se convierte en energía rotacional. Lo que significa que los corredores o velocistas que corren descalzos o con zapatillas de suela muy fina evitan el perjudicial impacto y al mismo tiempo fortalecen la musculatura del pie y la pantorrilla.

Plan para echar a correr

Cada 31 de diciembre miles de españoles se echan a las calles de nuestras ciudades para correr una San Silvestre, obviando el frío y resarciéndose de los excesos gastronómicos de esas fechas. No, no están locos, lo dicen los estudios… ¡y la experiencia!

Las personas que practican ejercicio físico habitualmente tienen menos probabilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, una de las primeras causas de mortalidad en Europa. Si a esto sumamos una mejora en la capacidad pulmonar, así como el fortalecimiento del sistema inmunológico, el aumento de las defensas y la regulación del apetito, la dismunición del colesterol denominado ’malo’ y aumento del ‘bueno’ y la estabilidad emocional que porporciona, ayudando a rebajar los niveles de estrés… nos encontramos ante una ‘medicina’ altamente efectiva para todos, y sin contraindicaciones. Por eso son también muchos los españoles que se plantean como uno de sus buenos propósitos para el nuevo año, empezar a cuidarse y hacer ejercicio.

El lado menos atractivo para el novato en estas lides es que no es tan sencillo como tomarse una pastilla con un vaso de agua, sino que nos obliga a sudar y ser disciplinados.

De entre todos los deportes proponemos empezar a salir a correr por varios motivos. Primero porque es una buena manera de engancharnos al deporte en general y porque es fácil, todo el mundo sabe hacerlo, -la técnica vendrá después-. Pero también porque es barato, y permite practicar sin horarios, al aire libre, solo o en compañía. ¿Alguien da mas por menos? Eso sí, para que la iniciativa no se quede en uno más de los propósitos sin cumplir de cada año hay que ser constante y practicar con regularidad.

Primeros consejos

Lo primero antes de ‘echar a correr’ es buscar la motivación adecuada para no desfallecer a las primeras de cambio y tenerla muy presente cuando la pereza haga acto de presencia. Lo segundo es variar las sesiones, fundamental para no caer en la monotonía, ni aburrirnos siempre por el mismo recorrido y terminar abandonando.

Por último, comprarse unas buenas zapatillas específicas para running con una buena amortiguación, teniendo en cuenta nuestro peso y el terreno por el que rodamos habitualmente y con una buena sujeción del pie, para evitar los esguinces de tobillo. Lo mejor, acudir a un establecimiento especializado donde podrán asesorarnos sobre el modelo más adecuado, dependiendo del tipo del tipo de nuestra pisada.

Ya que de lo que se trata es de entrenar con continuidad, en principio tres días a la semana serán suficientes. De nada sirve salir a correr el fin de semana todo lo que no hemos corrido durante los restantes cinco días. Lo ideal, para empezar, es establecer un circuito llano, y vigilar que corremos bien erguidos, ni echados hacia delante ni hacia atrás, sentados en las lumbares. De esta forma evitamos posibles lesiones en columna, tobillos, rodillas y cadera y optimizamos nuestra energía.

Si vives en una zona donde el clima puede ser un problema a la hora de salir a correr, tal vez una buena opción es comprar una cinta de correr, como estas. Son baratas y plegables. Por supuesto es mejor salir a correr, pero son una buena alternativa para el mal clima y ayudan a mantener una regularidad en nuestra rutina de entrenamiento.

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Sobre el dolor y los estiramientos

En plena carrera, en un maratón, nadando o sobre la bici. Los calambres no tienen compasión y no entienden de deportes. No está muy claro qué causa lo que se conoce popularmente como tirón o subir la bola, pero quienes lo han experimentado, casi seguro que el cien por cien de quienes hacen deporte con alguna asiduidad coinciden en que más que lo inoportuno, lo que peor se lleva es el intenso dolor que produce.

Calambres en el deporte

Los calambres pueden producirse por falta de potasio y magnesio, exceso de calor, deshidratación, fatiga muscular y pérdida de electrolitos, pero probablemente sea la perfecta conjunción de todos estos aspectos o la mayoría, los que producen tal dolor. Poco se puede hacer para prevenirlo, pero entre las recomendaciones de los especialistas en medicina deportiva están comer plátanos antes del ejercicio, ya que contienen potasio y magnesio, y siempre bebidas isotónicas ricas en sales minerales.

Además, si para una persona que no haga ejercicio se recomienda beber al menos un litro y medio de agua la día, en caso de quien sí practica bajar de dos litros de agua es asumir riesgos. Pero no sólo influye la hidratación interna ya que la exterior es fundamental, y por tanto la ropa ha de ser siempre transpirable, ya que en caso de que lleve plástico se sudará en exceso, pero la pérdida será sólo de agua que se recuperará en cuanto se beba.

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Caminar ayuda a combatir demencias como el Alzheimer

Ha ejercicio a tu ritmoUn estudio de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, ha revelado que las personas que caminan más de nueve kilómetros a la semana presentan menos riesgo de padecer problemas de atrofia cerebral o alguna demencia como el Alzheimer, cuyas causas y curación aún son desconocidas.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa cuyos orígenes siguen apoyándose sobre la base de una predisposición genética. El 20% de las personas afectadas de Alzheimer de entre 45 y 50 años, heredan esta predisposición de sus padres o antepasados y el 80% restante de las personas que la padecen la presentan de forma fortuita. Los hombres y mujeres de avanzada edad tienden a reducir su actividad física y a caer en un estado de sedentarismo físico e intelectual que se convierte en el detonante de la enfermedad de una forma temprana. El hábito de realizar algún ejercicio físico diario como caminar favorece la estimulación cognitiva del cerebro humano.

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El ejercicio con pesas mejora la mente de los mayores

El ejercicio con pesas mejora la mente de los mayoresHacer ejercicio es bueno y eso no son noticias nuevas. Lo que sí que los es, sin embargo, es que el ejercicio de resistencia realizado con pesos en edades avanzadas ayuda de forma tajante a que la mente de los ancianos gane agilidad en dos aspectos muy determinados, la resolución de conflictos y la atención selectiva. El estudio que ha llegado a estas conclusiones se ha publicado en el Archives of Internal Medicine.

Se trata de un ensayo clínico con una muestra de mujeres entre 65 y 70 años que no había realizado ningún tipo de ejercicio físico anteriormente, a quienes se dividió en tres grupos y se les hizo un seguimiento durante un año. Los dos primeros grupos realizaron ejercicios de resistencia en las piernas una o dos veces por semana y el tercero sólo ejercitó el equilibrio y la tonificación muscular. Para valorar los resultados, los investigadores midieron sus capacidades cognitivas antes de iniciar el estudio a los seis meses y a los doce, y las integrantes de los dos primeros grupos mejoraron su destreza mental a la hora de resolver conflictos y en la atención selectiva, que mide la capacidad para retener y prestar atención a las cuestiones importantes de algo y desechar lo accesorio.

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