Claves para la recuperación tras un entrenamiento

Tras una buena dosis de ejercicio es imprescindible una buena recuperación. El descanso físico y mental después de un entrenamiento es clave para ayudar a aumentar las capacidades físicas. Dormir, realizar estiramientos, aportar carbohidratos y proteínas al organismo o tomar algún complejo vitamínico son algunos de los factores que favorecerán la recuperación.

El sueño es parte imprescindible para que el organismo se recupere del ejercicio realizado. En él se incrementa la secreción de la hormona del crecimiento necesaria para una recuperación celular.

Bien es sabido que después de un entrenamiento, es necesario realizar estiramientos porque facilitan la recuperación de los tejidos activos que están sometidos a un esfuerzo físico. Cuanto más esfuerzo, más estiramientos. Los estiramientos continuos ayudan a eliminar las pequeñas contracturas musculares que se producen durante el ejercicio, pero los hay diversos tipos: aeróbico, anaeróbico o fraccionado.

Los masajes relajantes son muy positivos ya que mejoran el tránsito sanguíneo y estimula los procesos de rehabilitación. La sauna, la hidroterapia son recomendables ya que aumentan la vascularización y tonifica los músculos. La crioterapia o los tratamientos con frío previenen también de posibles inflamaciones, además de poseer un efecto calmante.

Cuidar la alimentación es sumamente importante. Es esencial realizar un aporte proteínico y de carbohidratos tras el ejercicio físico. Éstos son los nutrientes esenciales para poder afrontar la actividad física diaria. Las proteínas son básicas para la recuperación muscular -cuanto más desgaste muscular más aporte proteínico- y carbohidratos para la reponer energía.

Ayudas Ergogénicas a la recuperación

La finalidad de estas sustancias ergogénicas no es más que lograr una mejora del rendimiento y una mejora de la capacidad de recuperación del organismo. Siempre legales y bajo supervisión médica, los complementos naturales o farmacológicos más usados por los deportistas son las vitaminas –A, C, E, B, B6 y B12- cuyo objetivo es regular y equilibrar ciertos procesos esenciales para un metabolismo normal. Los antioxidantes son beneficiosos en épocas de prolongadas e intensas cargas físicas, ya que se produce un alto consumo de oxígeno que conlleva la aparición de radicales libres.

Los aminoácidos ramificados, fuentes importantes de energía, incrementan el desarrollo muscular, sobre todo en casos de entrenamiento intenso. La cafeína, en dosis normales favorece la concentración, el tiempo de reacción y alerta, además de ralentizar la fatiga propia de un ejercicio continuado e intenso.

Factores Psicológicos

Practicar deporte o utilizar el entrenamiento para ‘desconectar’ de la rutina diaria es para muchos la clave del equilibrio. La mejora del rendimiento no debería ser en ningún caso el fin de un entrenamiento o ejercicio físico, sino tomarlo como una meta, que se puede conseguir o no. Para ello, hay que estar psicológicamente preparado, una tarea no siempre fácil, pero que muchos deportistas han sabido conseguir gracias al convencimiento de que el equilibrio es la clave para rendir mejor.